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En el intrincado entramado del ámbito laboral, los profesionales de Seguridad y Salud en el Trabajo se encuentran ante un desafío persistente: la gestión de empleados con actitudes negativas y comportamientos desafiantes. Este fenómeno, que abarca desde la resistencia a cumplir normativas, o simplemente la resistencia a cumplir órdenes, hasta la búsqueda de notoriedad a expensas de la seguridad, representa un reto significativo para aquellos encargados de mantener una cultura de seguridad sólida.
Por lo tanto, la identificación de trabajadores con actitudes negativas emerge como un paso inicial y crítico. Este procedimiento implica la observación directa de procesos y comportamientos de los colaboradores, la recepción de retroalimentación por parte de colegas y supervisores, así como el análisis de datos sobre incidentes recurrentes que podrían indicar la presencia de comportamientos riesgosos. Este conjunto de empleados, caracterizado no solo por evadir el cumplimiento de normativas, también por desafiar instrucciones y mantener una resistencia constante, representa un factor que podría afectar negativamente la percepción de los supervisores y responsables del control. Por ende, se vuelve imperativo que los profesionales de SST dediquen una atención especializada a este grupo antes de que sus actitudes se traduzcan en un riesgo concreto para la seguridad y puedan dar lugar a incidentes o accidentes de trabajo.
La comunicación abierta se erige como una herramienta esencial en este contexto. Establecer canales de diálogo efectivos permite comprender las razones detrás de estas actitudes desafiantes. Muchas veces, estos comportamientos tienen raíces en problemas personales o laborales que, al ser abordados adecuadamente, pueden dar lugar a un cambio positivo en la actitud del empleado.
La capacitación continua sobre seguridad y salud en el trabajo se presenta como un pilar fundamental en la estrategia de los profesionales de SST. Al resaltar la importancia de seguir normas y procedimientos, se busca influir positivamente en aquellos empleados que pueden no estar plenamente conscientes de las consecuencias de sus acciones. En este sentido, el desafío radica en transformar percepciones y motivar cambios de comportamiento.
La intervención personalizada se convierte en una estrategia esencial para abordar las preocupaciones individuales de los empleados. Al entender las razones detrás de comportamientos desafiantes, los profesionales de SST pueden implementar estrategias específicas que busquen el cambio positivo y la adopción de prácticas más seguras.
Por otro lado, la gestión de conflictos se presenta como un arte valioso en este contexto. Resolver disputas antes de que escalen y afecten negativamente el ambiente laboral requiere habilidades de negociación y empatía. Además, esta gestión no solo aborda problemas individuales, sino que fortalece la cohesión del equipo y fomenta el respeto mutuo.
Desafiar las actitudes negativas en el entorno laboral se presenta como un reto en la gestión para los profesionales de SST. Cada paso, desde la identificación inicial hasta la implementación de estrategias de intervención y gestión de conflictos, juega un papel crucial en la construcción de una cultura de seguridad sólida y sostenible. Este trayecto, aunque impone desafíos, resulta esencial para asegurar un entorno laboral seguro y saludable para todos los empleados.
Prof. Dr. Franz Guzman Galarza.
Docente Investigador.
Presidente del Colegio de Profesionales de Seguridad y Salud en el trabajo del Ecuador.