LOS “IMPRODUCTIVOS”
En muchas empresas existe una palabra curiosa: “improductivos”.
Suele usarse para referirse a quienes no están directamente en la línea de producción. Administrativos, topografía, calidad, prevención de riesgos laborales, planificación, oficina técnica…
Personas que, aparentemente, no producen.
Pero haz una prueba sencilla.
Intenta ejecutar una obra sin las medidas que te dé el topógrafo.
A ver dónde termina realmente lo que estás construyendo.
Trabaja sin control de calidad.
Descubrirás demasiado tarde que lo que hiciste hay que desmontarlo y volver a empezar… o peor aún, que el problema aparece cuando la obra ya está entregada.
Intenta cobrar sin que administración registre facturas, contratos o certificaciones.
La producción puede ser excelente, pero si no se puede justificar, no existe.
Prueba a trabajar sin prevención de riesgos.
Tal vez avances más rápido durante unos días… hasta que alguien se hace daño, se paraliza la obra y todo se detiene de golpe.
Pero el valor de estos perfiles no es solo económico.
El topógrafo evita conflictos entre propietarios cuando los límites están mal definidos.
El administrativo mantiene el orden documental que permite que una empresa funcione con transparencia. Porque tener mucha documentación pero no tenerla ordenada no vale para nada.
El técnico de calidad protege la reputación de la empresa.
El técnico de prevención protege algo todavía más importante: la integridad de las personas.
El problema es que muchas de estas funciones solo se valoran cuando faltan.
Mientras todo va bien parecen invisibles.
Pero cuando desaparecen, el sistema empieza a fallar muy deprisa.
Porque producir no es solo hacer cosas.
Es hacerlas en el sitio correcto, de la forma correcta, cumpliendo normas, respetando a las personas y garantizando que lo que se hace hoy seguirá funcionando mañana.
Y para eso hacen falta muchos perfiles que no siempre están en la primera línea.
Quizá no generen producción directa.
Pero muchas veces son los que evitan que todo lo demás se venga abajo.
Tal vez la palabra “improductivos” no sea la más adecuada.
Quizá sería más justo llamarlos los que hacen posible que la producción funcione.
